Cuando cursaba mi tercer mes de embarazo, mi ginecóloga me recomendó realizarme varios análisis de sangre para descartar la probabilidad de que yo tuviera diabetes gestacional, pues mi mamá padece diabetes desde hace muchos años. Desafortunadamente, mis resultados no fueron buenos y fui diagnosticada con este tipo de diabetes. Después de tener a mi bebé he continuado con chequeos constantes, pues mi doctora me dijo que soy resistente a la insulina y eso, a la larga, podría convertirse en diabetes.
¿Qué es la resistencia a la insulina?
Se trata de un padecimiento que ocurre cuando la hormona insulina, generada por el páncreas, no funciona de manera adecuada.
En condiciones normales, el sistema digestivo descompone los alimentos que ingerimos y los transforma en azúcar o glucosa. La insulina ayuda a que esa glucosa entre a las células para utilizarla como combustible.
En las personas con resistencia a la insulina, la glucosa no puede ingresar a las células con tanta facilidad. Como resultado, los niveles de azúcar en sangre aumentan, incluso cuando el páncreas produce más insulina para intentar disminuir la cantidad de azúcar en sangre. Si esto no se frena, llega un momento en que el organismo ya no puede seguir generando más insulina y da paso a la prediabetes o diabetes tipo 2.
La prediabetes –padecimiento en que los niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal, pero no lo suficientemente para ser diagnosticados como diabetes– por lo general ocurre en las personas que ya tienen cierta resistencia a la insulina o cuyas células del páncreas no están produciendo suficiente insulina para mantener la glucosa en sangre en rangos normales. Con el tiempo, una persona con prediabetes podría desarrollar diabetes tipo 2.
Las personas con factores de riesgo genéticos o de estilo de vida tienen más posibilidades de desarrollar resistencia a la insulina o prediabetes:
- Sobrepeso u obesidad
- Ser mayor de 45 años
- Tener un padre, madre, hermano o hermana con diabetes
- Ser físicamente inactivo
- Tener la presión arterial alta y niveles altos de colesterol malo (LDL) y niveles bajos de colesterol bueno (HDL)
- Fumar
- Historial de diabetes gestacional
- Historial de enfermedad cardíaca o accidentes cerebrovasculares
- Síndrome de ovario poliquístico
- Síndrome metabólico (una combinación de presión arterial alta, niveles anormales de colesterol y cintura grande)
- Problemas de sueño, especialmente apnea del sueño: una afección que hace que las vías respiratorias se bloqueen durante el sueño, reduciendo o deteniendo por completo el flujo de aire

¿Cómo se diagnostican la resistencia a la insulina y la prediabetes?
De acuerdo con el artículo “¿Qué es la resistencia a la insulina? 5 datos que debes saber sobre la resistencia a la insulina”, publicado en el sitio web de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología, los principales signos o síntomas de este padecimiento son: sentirse cansado la mayor parte del día, dolor de cabeza, mucho sueño después de comer muchos carbohidratos, subir de peso y tener manchas oscuras en el cuello, las axilas o las ingles. Estas manchas también podrían presentarse en personas con prediabetes. Sin embargo, por lo general, la resistencia a la insulina y la prediabetes no presentan síntomas.
Para saber si tienes prediabetes, tu médico te pedirá que te realices un análisis de glucosa en sangre en ayunas o una prueba de hemoglobina glicosilada o A1C. Esta prueba también es un análisis de sangre y ayuda a medir el promedio de tu glucosa en sangre en los últimos tres meses.
Para determinar si tienes resistencia a la insulina, por lo general tu médico no te realizará una prueba. En mi caso, mi doctora da seguimiento a mi padecimiento con análisis de glucosa en ayunas y A1C.
Si tienes algunos de los factores de riesgo anteriores o presentas algunos de los signos o síntomas descritos en este artículo, lo mejor es que hables con tu médico y te realices las pruebas que te indique.
Si te diagnosticaron resistencia a la insulina o prediabetes, no te preocupes; ocúpate. La investigación muestra que los cambios en el estilo de vida pueden reducir el riesgo de que la prediabetes avance a diabetes en más del 58%.

La actividad física, perder peso (si tienes sobrepeso u obesidad) y seguir una dieta saludable, baja en carbohidratos, podrían ayudarte a revertir la resistencia a la insulina y a prevenir o retrasar la diabetes tipo 2 si te diagnostican prediabetes. Comienza a tomar medidas hoy. ¡Cuídate!



