Para prevenir el pie diabético, además de mantener controlado su nivel de azúcar en sangre, tomar sus medicamentos, hacer ejercicio, tener una alimentación saludable y mantener sus citas médicas para revisarse la vista y los riñones, los pacientes que viven con diabetes tienen que ser especialmente cuidadosos con su piel y sus pies. En esta guía encontrarás algunas recomendaciones que te serán de mucha ayuda para prevenir este padecimiento:
- Mantén tu diabetes controlada con ayuda de tu equipo médico (nutriólogo, internista, endocrinólogo, infectólogo, cardiólogo, angiólogo, oftalmólogo, etcétera) y sigue sus indicaciones.
- Lávate los pies diariamente, una vez al día, con agua tibia (no caliente). Usa un jabón suave. Sécalos muy bien y de manera suave, sobre todo entre los dedos. Usa una piedra pómez para frotar con cuidado la piel donde se formen callosidades. Ponte talco o maicena entre los dedos para mantener la piel seca. Utiliza una crema suave para mantener la piel humectada: la piel reseca y agrietada facilita la entrada de bacterias.
- Después del baño, seca completamente todos los pliegues de tu cuerpo (axilas, ingles, cuello, etcétera), para evitar la humedad y posibles infecciones.
- Ten cuidado al cortarte las uñas de pies y manos. Corta las uñas de forma recta y lima con cuidado las puntas afiladas con una lima de uñas. Pide ayuda a un podólogo si no alcanzas a cortarte las uñas de los pies.
- No elimines las callosidades u otras lesiones del pie tú mismo. Además, para evitar lesiones, no uses lima de uñas, cortaúñas o tijeras en callosidades, callos, uñas enterradas, juanetes o verrugas. Tampoco emplees químicos para quitar las verrugas y evita rascar costras o lastimarte con las uñas u otro objeto punzocortante cualquier parte de tu piel. Consulta al podólogo para eliminar cualquier lesión.
- Revisa periódicamente toda la piel de tu cuerpo, particularmente la de los pies. Busca ampollas, cortes, grietas, llagas, enrojecimiento, sensibilidad o hinchazón. Si tienes problemas para ver la planta de tus pies, usa un espejo o pídele a alguien que te ayude. Si percibes cualquier problema consulta a tu médico.

- No camines descalzo, ni siquiera en tu casa, para evitar lesionarte los pies.
- Usa medias o calcetines limpios, secos y que no te aprieten. Los mejores son los que no tienen costuras, para que no irriten tu piel, y que estén fabricados con materiales que impidan que la piel sude, como el algodón o el nylon. También protege tus pies de los cambios de temperatura.
- Usa zapatos cómodos, de preferencia de piel, que brinden soporte y amortiguación al talón, el arco y las yemas de los dedos. No uses zapatos ajustados ni tacones altos. Si uno de tus pies es más grande que el otro, compra zapatos de la talla más grande. Pregunta a tu médico qué zapatos puedes usar.

- Cuando estrenes zapatos, no los uses más de una hora seguida los primeros días. Cuando compres zapatos, hazlo a última hora de la tarde, ya que es cuando el pie se encuentra más dilatado.
- Programa revisiones regulares de tus pies al menos una vez al año o cuando lo indique tu médico o podólogo, para detectar signos tempranos de daño a los nervios, mala circulación u otros problemas. Visita también a tu dermatólogo con regularidad.
- Si tienes dolor, hinchazón o enrojecimiento de la piel, acompañados de fiebre, acude a urgencias médicas.
- Si alguna parte de tu piel está de color púrpura, acude al médico de inmediato y no esperes a que se vuelva negra.
- No fumes. Fumar afecta la circulación y reduce la cantidad de oxígeno en la sangre. Estos problemas circulatorios pueden provocar heridas más graves y una cicatrización deficiente.
- Mantén una buena circulación de la sangre hacia tus pies. Eleva tus piernas cuando estés sentado. Mueve los dedos de los pies durante cinco minutos, dos o tres veces al día. Mueve tus tobillos hacia arriba y hacia abajo, y de lado a lado para mejorar la circulación de la sangre en piernas y pies. No cruces las piernas durante mucho tiempo.
Sigue estas recomendaciones para mantener tus pies sanos y, con ayuda de tu médico, desarrolla un plan de cuidados personales para la diabetes. No olvides incluir el cuidado de tus pies. Recuerda que el pie diabético se puede evitar. Todo depende de ti.



