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Mujer con diabetes y depresión

10 recomendaciones para enfrentar la depresión teniendo diabetes

Si tienes diabetes y te sientes deprimido, no estás solo. El 30% de las personas que viven con diabetes tienen algún síntoma de depresión: se sienten tristes gran parte del tiempo o lloran con frecuencia; duermen mucho o, por el contrario, tienen dificultad para dormir o se despiertan en la noche; se sienten sin energía, les cuesta trabajo poner atención y se distraen fácilmente. Incluso el 10% de las personas con diabetes han sido diagnosticadas con un trastorno depresivo mayor. 

La doctora María Elena Sañudo, especialista en medicina interna, endocrinología y metabolismo, y directora médica en la Unidad Medicinas Generales de la farmacéutica Sanofi, señala que los pacientes con diabetes tienen el doble de riesgo de padecer depresión en comparación con las personas sin diabetes. Esto se debe, en primer lugar, a que el rigor del manejo de la diabetes puede ser estresante y desencadenar síntomas de depresión.

“Los pacientes pueden tener sentimientos abrumadores, conocidos como distrés por diabetes; es decir, se sienten desanimados, preocupados, frustrados o cansados de tener que cuidarse a diario y de por vida. También pueden sentir que les cuesta trabajo mantener su alimentación y su tratamiento, o que no están logrando un buen control metabólico. Entonces empiezan a descuidarse y a adoptar hábitos poco saludables: dejan de monitorearse sus niveles de glucosa, fuman, no se ejercitan, faltan a sus citas médicas… y esto puede empeorar tanto la diabetes como la depresión”, explica la doctora.

mujer con depresion

Las personas con diabetes también pueden sentir que, al tratarse de una enfermedad crónica, todos sus esfuerzos, sean muchos o pocos, no serán suficientes para curarse. A esto se agrega un gran miedo por el futuro, debido a las posibles complicaciones que podrían poner en peligro la vida. 

De hecho, los pacientes que tienen una percepción y creencias negativas sobre la diabetes son los más vulnerables a presentar trastornos afectivos, como depresión y ansiedad.

¿Cómo puede afectarme tener ambos padecimientos? 

En general, las personas con depresión tienen dificultades para realizar tareas de la vida cotidiana, como levantarse de la cama, asearse, ir al supermercado, etcétera, y para entablar o mantener relaciones interpersonales. Esta falta de capacidad para funcionar ocurre en la mitad de los pacientes con depresión que no viven con diabetes. Sin embargo, cuando se tienen ambos padecimientos, la discapacidad funcional se observa hasta en un 77.8% de los pacientes, de acuerdo con la doctora Sañudo.

Al coexistir con la diabetes, la depresión también afecta la calidad de vida, sobre todo en lo que concierne al autocuidado. Como la depresión afecta la capacidad para hacer tareas, comunicar y pensar con claridad, puede interferir con la capacidad para controlar la diabetes. Por lo general, las personas que viven con esta condición y están deprimidas cuidan menos su alimentación, dejan de lado el ejercicio y no monitorean su glucosa.

Pero el panorama no es tan negro. La diabetes y la depresión se pueden tratar juntas, y con un buen manejo se pueden tener resultados eficaces. En esta oportunidad quiero compartirte algunas recomendaciones que te ayudarán:

  1. Observa si tienes signos y síntomas de depresión, como pérdida de interés en las actividades cotidianas, sentimientos de tristeza o desesperación, y problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza.
  2. Si crees que podrías estar deprimido, busca ayuda de inmediato. La diabetes no se cura, pero tu estado de ánimo sí puede cambiar. El médico que te ayuda a controlar la diabetes –endocrinólogo, internista o médico general especializado en diabetes– podría referirte con un psicólogo o un psiquiatra, si es necesario.

    La psicoterapia, particularmente la cognitivo-conductual, ha mostrado buenos resultados para mejorar los síntomas de la depresión y, en consecuencia, llevar un mejor control de la diabetes.

    Los educadores en diabetes también pueden ayudar a los pacientes a resolver sus dudas acerca de la enfermedad.
hombre con diabetes en terapia
  1. Pide ayuda a un amigo de confianza o a un familiar cercano. Háblale de tus sentimientos y temores. 
  2. Busca un grupo de apoyo. Los grupos de apoyo son un recurso eficaz para aprender a gestionar la diabetes, establecer conexiones con personas con las mismas inquietudes y despertar el sentido de pertenencia y el sentimiento de aceptación. Esto podría mejorar tu calidad de vida.

    En México hay dos grandes organizaciones que pueden ayudarte a encontrar un grupo de apoyo: la Federación Mexicana de Diabetes https://fmdiabetes.org y la Asociación Mexicana de Diabetes https://amdiabetes.org. En las clínicas del IMSS y el ISSSTE también hay módulos de atención para los derechohabientes que viven con estos padecimientos. Acércate a ellos y pregunta por los recursos que tienen para ti.
  3. Esfuérzate por no abandonar el cuidado de tu diabetes. Si dejas de tratarla como corresponde, podría empeorar y eso te hará sentirte más triste y con culpas. Si lo necesitas, pide a tu familia y amigos que te ayuden a organizarte mejor y delega temporalmente las cosas que otros puedan asumir.
  4. No te olvides de tomar tus medicamentos para tratar ambos padecimientos. Hoy en día, los medicamentos que existen tanto para la diabetes como para la depresión pueden convivir. Sin embargo, si tienes falla renal o hepática, díselo a tu médico para que pueda elegir los medicamentos y las dosis adecuadas para ti.
  5. Haz ejercicio regularmente. No te impongas grandes esfuerzos, pero ejercítate de manera constante, todos los días, aunque no tengas ganas.
  6. Mantén buenos hábitos de sueño y alimentación. Estas medidas higiénicas te ayudarán a encontrar la fuerza interior que necesitas.
  7. No te refugies en el alcohol ni en las drogas para tratar de aliviar tu depresión. Quienes beben alcohol para “sentirse mejor”, en realidad podrían empeorar su depresión y su diabetes. El alcohol y las drogas podrían “mejorar” momentáneamente la sensación de tristeza; sin embargo, estos sentimientos regresarán al pasar sus efectos, haciendo que los vuelvas a consumir.
  8. No tomes decisiones importantes cuando te sientas deprimido. Si esto no es posible, pide consejo a quien consideres lo suficientemente capacitado para ayudarte.

Si estás atravesando un momento difícil, es normal que necesites desahogarte, pero si crees que tus emociones dominan tu vida, te sientes muy deprimido o muy enojado, o la estás pasando realmente mal, habla con tu médico. Entre los dos podrán elaborar un plan para mantener la situación bajo control.

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