Si tú o tu pareja saben que están infectados con el Virus del Papiloma Humano (VPH), ya sea porque tienen síntomas –como verrugas o lesiones en la piel– o porque su prueba resultó positiva, deben tomar algunas medidas.
Lo primero es que la mujer se realice una prueba de ADN para el VPH. El procedimiento es el mismo que el de la prueba de Papanicolaou; de hecho, los dos estudios pueden hacerse al mismo tiempo. Esta prueba sirve para determinar qué tipo de VPH tiene. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, existen más de 100 tipos diferentes de VPH y poco más de 40 infectan los órganos genitales.
El VPH-16 y el VPH-18 son los dos tipos más peligrosos, pues son responsables del 70% de los cánceres cervicouterinos. Los tipos 31, 33, 45, 52 y 58 representan el 15% de esos cánceres. El VPH-6 y el VPH-11 son los tipos de menor riesgo (no cancerígenos).
Ahora bien, si tú o tu pareja tienen verrugas o lesiones, es necesario que acudan de inmediato con su médico (ginecólogo si eres mujer o urólogo, en el caso de los varones) para que les brinde el tratamiento adecuado.

En las mujeres, las verrugas genitales pueden aparecer en la vulva, cerca del recto, en el cuello del útero o en la vagina. En los hombres pueden encontrarse en el pene, el escroto, alrededor del recto y, algunas veces, dentro de la uretra.
La doctora Susana Canalizo, especialista en dermatología, dice que las verrugas genitales o condilomas son muy contagiosos, así que lo mejor es que evites todo tipo de contacto sexual con tu pareja mientras tengas verrugas. Pero no te preocupes: el diagnóstico y el tratamiento oportuno pueden ayudar a evitar el contagio.
De acuerdo con la doctora, existen medicamentos que ayudan a combatir las lesiones cutáneas, como las verrugas. Los métodos más comunes son la crioterapia con nitrógeno líquido, el tratamiento con rayos láser y la extirpación quirúrgica.
Si a pesar del tratamiento sigues notando lesiones o algún cambio físico, no dudes en recurrir a una segunda cita con tu médico.
Recuerda que el VPH causa lesiones en el cérvix de la mujer y si no se tratan de manera correcta podrías estar en riesgo de desarrollar cáncer cervicouterino. Una infección persistente de VPH de “alto riesgo” podría convertirse en una lesión precancerosa del cuello uterino.
También es importante que sepas que no existe ningún tratamiento que elimine el virus una vez que se contrae. La infección se cura por sí sola, cuando el sistema inmunológico logra superarlo. Por eso es muy importante que tú y tu pareja fortalezcan su sistema inmunológico con una alimentación saludable –rica en nutrientes–, haciendo ejercicio, bebiendo mucha agua y teniendo un descanso reparador. Lo mejor es dormir entre siete y ocho horas por la noche.
¿Qué hago para no contagiar a mi pareja?
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el VPH se puede contraer al tener relaciones sexuales orales, vaginales o anales con una persona que tenga el virus.
Se transmite con mayor frecuencia durante las relaciones vaginales o anales y puede transmitirse incluso si la persona infectada no tiene signos ni síntomas. Sin embargo, la doctora Canalizo dice que los besos o tocar los genitales de la pareja con las manos o la boca también contagian el VPH e incluso pueden llegar a aparecer lesiones en boca. El virus también se contagia por el uso de juguetes sexuales contaminados o por tocar las verrugas de la pareja.
Toda persona sexualmente activa puede contraer el VPH, incluso si tiene relaciones sexuales con una sola persona. También es posible que presente síntomas años después de tener relaciones sexuales con una persona infectada; por eso es muy difícil saber cuándo se contagió por primera vez.
El uso correcto y habitual del preservativo y tener una relación “exclusiva”; es decir, mantener relaciones sexuales únicamente con tu pareja, pueden reducir el riesgo de contagio; sin embargo, ninguno es 100% seguro. En el caso del preservativo, como el virus se contagia por medio del contacto de la piel, podría infectar áreas que no estén cubiertas por el condón.
Además, el virus es tan común, que casi todas las personas sexualmente activas se contagian en algún momento de su vida. La posibilidad de infectarse se relaciona directamente con el número de compañeros sexuales que tú y tu pareja hayan tenido. El riesgo disminuye si han tenido pocos compañeros sexuales.
Para protegerte a ti y a tu pareja, evita las prácticas sexuales de riesgo, como tener sexo ocasional o con personas que tengan otras parejas sexuales. También autorevísate y pídele a tu pareja que lo haga. La doctora Canalizo destaca la importancia de autoexaminarse para identificar posibles lesiones en la piel. Mientras más temprano se descubran las verrugas, más fácil será tratarlas.
Por último, pero no menos importante: mantén una muy buena comunicación con tu pareja. Los dos deben estar al tanto de la enfermedad y acordar qué es lo que harán en caso de que los dos resulten contagiados.
Habla sobre el diagnóstico del VPH con tu médico y en compañía de tu pareja. No tengas pena de preguntarle sobre cualquier duda que tengas, por tonta que parezca. Tu salud física y emocional lo valen.


